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Las
ventas con pagos a plazo desde siempre traen
consigo, inevitablemente, un elemento de riesgo
adicional a la gestión de la empresa,
a lo cual las compañías responden
tratando de disminuir ese elemento de riesgo
con alguna herramienta eficaz, ya que así
pueden expandir los negocios y el consiguiente
fomento al comercio y la creación de
riqueza de un país. |
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Tradicionalmente
los activos fijos o materiales de una empresa
se encuentran cubiertos contra toda contingencia
a través de los seguros de daños,
tales como incendio, robo, etc. Dentro del activo,
una de las partidas de mayor importancia es
el “realizable” o las cuentas por
cobrar a clientes, rubro que por consiguiente
merece ser protegido adecuadamente, ya que por
lo elevado de su cuantía, cualquier problema
que lo afecte puede ocasionar serios problemas
a la estabilidad económico - financiera
de una empresa. |
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Por
otro lado, en épocas de crisis, los incumplimientos
de pago se producen afectando frecuentemente
a aquellos clientes considerados hasta ese momento
como muy solventes. Por el contrario, en épocas
de expansión, el crecimiento del nivel
de ventas supone un aumento casi paralelo del
crédito otorgado a clientes habituales,
que alcanza entonces, volúmenes de riesgo
que la empresa por sus medios difícilmente
puede soportar, y en consecuencia, si no dispone
de una cobertura externa adecuada, puede ver
limitada la realización de sus posibilidades
de crecimiento, expansión y por ende
de competir adecuadamente en su mercado. |
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